Volvemos a la carga con una segunda dosis de "feísmo guitarrístico". Espero que las imagenes que a continuación vamos a poner no os hagan salir huyendo despavoridos y renegéis de los Grandes Guitarristas:)
Al señor de arriba se le ve contento, ¿así que nosotros quiénes somos para decir que el instrumento que luce es toda una aberración?
¡Campeón, si lo tocas todo te doy un premio!
La mezcla ideal para los amantes de las guitarras y a la vez "freaks" de Star Wars.
Parece increíble, pero esta guitarra consigue que mi aversión al ajedrez y a todos los juegos de mesa en general -únicamente se salva el Tragabolas ese de los hipopítamos y el Operación- haya disminuído un tanto por ciento bastante considerable...
Esta foto me la pasó un amigo a sabiendas de la existencia de este espacio del horror. Y la verdad, es que para grupos de Blues-Rock "megayankees" no está nada mal.
¡¡¡Muy buenas a todos!!! Creo que si menciono el título de canciones tan enormes como “Suzy Q”, “Fortunate Son”, “Bad Moon Risin´”, “Down On The Corner” o tantas y tantas otras, se os vendrá a la cabeza el nombre de una banda mítica: Creedence Clearwater Revival ¿Verdad?
Bien, me alegro, ¡¡¡porque el protagonista de hoy es su líder, compositor, cantante y guitarrista John Fogerty!!!
Junto a la Creedence formó parte de una de las bandas de Rock más carismáticas y personales de Estados Unidos, prácticamente inimitable, pues la poderosa voz de John era difícil de encontrar en otras bandas o cantantes: esa voz tan áspera, correosa e inagotable fue fruto de anos y anos de ensayos, de entrenamiento, trabajándose los escenarios y micrófonos de todo el estado de California durante su juventud y formación como artista.
Pero esta voz no estaba sola. Junto a ella estaban su hermano Tom Fogerty a la guitarra rítmica, Stu Cook al bajo y Doug Clifford a la batería. Este cuarteto se convirtió en una de las agrupaciones más sólidas y perfectas del Rock and Roll americano, desde su formación ya como Creedence Clearwater Revival en 1967 y hasta su disolución en el 72.
El muro sonoro que sería característico de la Creedence no hubiera sido posible sin la presencia de una guitarra eléctrica, y la Les Paul de John Fogerty -lacerante e implacable como pocas- estaba plenamente capacitada para acometer esa tarea, como bien se demuestra en la versión que John y companía realizaron para su segundo disco del 69 titulado “Bayou Country”, del clásico de Little Richards “Good Golly Miss Molly”:
Tras la ruptura de la Creedence, cada miembro se dedicó a sus tareas en solitario, y John no iba a ser distinto, así que inició una carrera en la que incidió un poco más en las raíces Country de Estados Unidos -aunque nunca abandonaría la dureza del Rock-, con álbumes como “The Blue Ridge Rangers” del 73 o como este otro: “Revival”, publicado en el 2007 y que incluye este puñetazo de urgente Rock and Roll en todo el rostro titulado “I Can´t Take It No More”, con el que nos despedimos.
Este mes vamos a hablar de una de las marcas más características y especiales en cuanto al apartado estético que existen en esto del mundo de las guitarras... Nos estamos refiriendo claro está a ¡¡¡Danelectro!!!
Orígenes: Danelectro, al igual que ocurrió con otras muchas marcas de guitarras, dio sus primeros pasos basicamente como una empresa fabricante de accesorios musicales -pedales, amplificadores,...-. Fundada por Nathan Daniel en 1947 en Neva Jersey, en un principio producían y trabajaban como subsidiaria para otras empresas más grandes como por ejemplo Silvertone. Pero esta situación cambió en 1954 cuando Danelectro comenzó con la producción de guitarras eléctricas ya de forma independiente y autónoma. Para ello debían tener unas señas de identidad propias y así fue: una de los ideas más innovadores y comerciales de Danelectro fue el conocido "amp in case". Es decir, el hecho de que los modelos más populares incluyeran un estuche rígido que tenía un amplificador dentro. Esta inteligente solución eliminaba el engorro de tener que depender siempre de un amplificador, de llevar y cargar trastos encima y además facilitaba el empezar a tocar de inmediato en cualquier sitio. Ni qué decir que el avispado de Nathan Daniel hizo que los primeros modelos se vendieran en los grandes almacenes y centros comerciales que ahora estaban en auge y que tuvieran un precio bastante más asequible comparado con el de otras guitarras más reconocidas.
Características técnicas y de sonido: No tengo ni puñetera idea, así que para contar chorradas lo mejor será que ponga un vídeo de cómo suena una de estas señoritas:
Estética: Si algo llama la atención de estas guitarras es precisamente lo innovador de sus diseños. En todas ellas predomina lo geométrico -que no lo tosco u ortopédico-, con líneas muy avanzadas o rupturistas con respecto a los modelos más conservadores y tradicionales que presentaban los modelos más conocidos de otras grandes marcas. Además, a todo esto hay que añadir la disponibilidad de una gama de colores muy amplia que antes no existía -a no ser que se pintara la guitarra uno mismo-. Como ejemplos sirvan estas fotos:
Este es un ejemplo de las Danelectro que se fabricaban para la empresa Silvertone en el año 1959. Su nombre era Silvertone U2.
La Danelectro 59DC. De esta me llama la atención ese biselado o corte de 90º tan peculiar...
Las curvas y líneas de esta guitarra parecen de otro mundo, son muy estrafalarias con ese golpeador triangular, pero a la vez me gustan bastante. Prueba de sonido:
Otro modelo que es un pasote es el Danelectro Longhorn, pero de ese haré un especial a parte porque es mi favorito de este fabricante. Espero que os hayan gustado o por lo menos llamado la atención alguna de estas monadas:)
¡Hey a todos! Aquí estamos de nuevo. Sí, reconozco que nuestro ritmo de aparición es más lento que el caballo del malo ¡Pero qué se le va a hacer! Imagínense que esto es como una publicación o catálogo mensual.
Hoy tenemos con nosotros a un artista que últimamente me ha atrapado y del que nunca imaginé que fuera a aparecer en nuestro microespacio...
Estamos hablando de Nick Drake: cantautor inglés de efímera existencia que en el período comprendido entre 1969 y 1972 publicó únicamente tres álbumes de estudio, que son básicos para todo aquél que esté interesado o que busque una música plena de lirismo críptico y de esencias british a lo William Blake. Música de una intensidad serena, marcada por una profunda y melancólica personalidad que fue llevada hasta las últimas consecuencias -como fue el caso de su último disco: "Pink Moon"-.
Según se cuenta, para Nick Drake sus dos trabajos previos -titulados "Five Leaves Left" y Bryter Layter"- pecaban de sobreproducción en cuanto a los arreglos de viento y cuerda. Ante esta situación, Nick decidió imponer en adelante su visión y su idea musical, más limpia y pura. Para ello inició una nueva sesión de grabaciones con la presencia únicamente de una guitarra acústica y un piano. Ya finalizadas, llevó las grabaciones a Island -su compañía discográfica- donde tras escuchar el material recibido creyeron que en realidad se trataba de una maqueta debido a su aplastante sencillez... Pero no, eso era su tercer álbum, "Pink Moon": piano, guitarra acústica y voz desnuda.
Como partícipe del círculo de Folk-Rock británico -junto a gente como Fairport Convention o la Incredible String Band- Nick destacaba por su habilidad a la hora de hacer vivir las letras y las palabras. Por contra, en el apartado instrumental su personal guitarra no de las más virtuosas o enrevesadas, pero sí que se puede decir que es una de las más llamativas y particulares. Y eso, en estos días en el que lo homogéneo y lo estándar nos está comiendo, ya me parece meritorio...
Esa es la razón por la que se encuantra aquí.
De la última gran obra de este desaparecido genio vamos a escuchar una escueta y ensoñadora instrumental acústica titulada "Horn":
Lo que acabamos de escuchar es en mi opinión y con toda seguridad, aunque parezca formalmente lo contrario, en su esencia una de las reacciones más fieras y a la vez cálidas, recogidas o minimalistas que un artista se haya atrevido a realizar contra los dictados del ya por entonces abigarrado, retorcido, perverso y cegado mundo de la industria musical.
Nos despedimos por hoy con una de las mejores muestras de lo que fue su segundo trabajo de 1970 "Bryter Layter", en la que la guitarra de Nick Drake estaba pulsante, latente... aunque en un segundo plano, un tanto ahogada por los arreglos -excelentes, eso sí- de cuerda y saxofón ingeniados por Robert Kirby.
Unos cuantos años después este blog, creado por unos cuantos amigos, parece que vuelve a las andadas. Tras acabar la carrera de Historia y empezar a afrontar nuevos caminos, aquí tendremos nuevamente un espacio común en el que contar nuestras inquietudes, curiosidades y pensamientos sobre lo que nos rodea en este mundo (sociedad, política, cine, arte...) y alguna que otra anécdota vivida durante la carrera seguro que caerá.
Año nuevo, sección nueva. Aunque esta temporada ya no emitimos en la RUAH, seguimos dándole al tema en su versión blog, colgando podcast de programas antiguos y reforzando y ampliando la idea original de Grandes Guitarristas con distintos bloques. Así, junto a las Biografías de nuestros artistas favoritos, Guitarras a Tutiplén -fotografías y monográficos sobre una marca o tipo de guitarra en concreto- y Guitarras Raras -pues eso mismo-, ahora contamos con ¡¡¡Horrrrible!!! que es un espacio en el que mostraremos las imágenes de las guitarras modificadas más horrendas que os podáis imaginar aderezadas con unos cuantos comentarios que se me vengan a la cabeza.
Emmmmmpecemos:
Lo único que sentí cuando vi esta foto por primera vez fue un escalofrío que me recorrió toda la espina dorsal, porque díganme... ¿Da miedo o no da miedo?
Esta es que es "ideal de la muerte" para el Rock Gótico.*
Fijo que es de un punkarra de esos californianos engominados que parece tonto cuando canta...
Es cierto que muchos virtuosos del Rock cuando pillan una guitarra parece que se están tocando, pero esto ya me parece exagerado...
La famosa "escopetarra". Cuando vi por la tele hace ya unos años la historia de este tipo de proyectos que intentaban con buen ánimo trocar armas en instrumentos de música, creí que el mundo iba a cambiar. No lo ví como algo de chiste...
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*Sí, reconozco que el juego de palabras o lo que quiera que haya hecho no es la cumbre del humor, ¿pero qué quieren que haga si es el primer espacio que hacemos?